Los indios patagónicos ya conocían y utilizaban la rosa de mosqueta para hidratar la piel, curar heridas y tratar diversas dolencias. Hoy el aceite de rosa mosqueta se está convirtiendo en uno de los principales aliados de la belleza natural.

El aceite de rosa mosqueta se obtiene mediante la extracción de las semillas de la Rosa Rubiginosa. Estos componentes ayudan a regenerar, proteger y nutrir la piel en cicatrices, manchas, estrías y arrugas.

Su fama viene de un estudio, realizado en los años ‘80 por la Universidad de Concepción de Chile (y recientemente en Universidades de Italia y Alemania), que comprobó la asombrosa propiedad cicatrizante del aceite de la Rosa Mosqueta en 180 pacientes con cicatrices de diversos tipos. Contiene ácido  linoleico, linolénico y trans-retinoico, que están estrechamente ligados con la síntesis de colágeno, la regeneración de los tejidos y el crecimiento celular.

De este modo, su uso continuado mejora significativamente el estado de la piel.


¿Cómo se usa?

Se puede utilizar puro, aplicando unas gotas en la zona afectada y realizando un masaje suave. En general se aplica por la noche, pero dependiendo de la afectación se puede utilizar varias veces al día.
Se puede utilizar también para limpiar la piel o desmaquillar.

Cabe resaltar que no se conoce toxicidad, ni tiene efectos secundarios.

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Autor: Equipo SomosUno

 

Bibliografía:

– AZÓN-­LÓPEZ E, HERNÁNDEZ-­PÉREZ J, MIR-­RAMOS E. Evidencia científica sobre el uso del aceite de rosa mosqueta.

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