Amarse

“… la mano se afloja, dentro de la cual habían puesto
una moneda de oro, grande, dura, y toda nuestra vida
era una contracción para que cogiésemos esa moneda, un miedo
porque no cayera, por no perderla; nos inutilizaba una mano,
nos inutilizaba la mitad de la vida, la vida entera”
Iannis Ritsos (Tres poemes dramátics)”

Hasta hace poco pensaba que Amar era sinónimo de dar, de dar sin mesura e
incondicionalmente. Creía que Amar era un vector, duro y recto, que iba en una sola dirección: de mí a otra persona y (a veces, solo a veces) de otra persona hacia mí. Hoy, sin embargo, concibo el amor de forma distinta: el amor nace en mí, y ese vector, versátil y amable, recorre todo mi ser llenándolo de autoestima, de confianza, de profunda paz y de agradecimiento hacia quien soy. Y solo en este punto es realmente capaz de salir a fuera y expresarse de una forma sana, sincera y libre.

Una vez más comprendo que mi forma de entender el AMOR era aprendida. Y en este aprendizaje había interiorizado que amar significaba olvidarte de ti mismo, poner a otra persona por delante de ti. Dar hasta crear un agujero negro de energía tan grande que me producía una sensación de desolación y dependencia total. Amar a otro para desamarme a mí.
Qué equivocado todo. Qué suplicio hacer responsable de mi felicidad a otro. Qué forma de entregarme al sufrimiento.

Es urgente amarnos. Amarse. Amarse a una misma para aprender a amar bien. Dejarse ser, escucharse y preguntarnos continuamente: ¿esto es suficiente para mí, o merezco más? Y aquí encontramos todas las respuestas que necesitamos porque es nuestro yo interno quien responde, quien nos invita al cambio, a sentirnos merecedoras de todo lo bueno a lo que estamos destinadas porque somos almas de luz capaces de ser enteras y mágicas en la mayor oscuridad. No renunciemos, por miedo a sentir, a todos los milagros que nos están esperando. Sí, es urgente amarnos. Es urgente enamorarnos de nosotras mismas.

Me enseñaron y, como alumna ejemplar aprendí, que el objetivo era encontrar a alguien que me completase. Que el amor lo puede y lo aguanta todo, aunque duela mucho. Que era una princesa y que debía esperar paciente, bella y perfecta a que alguien viniera a salvarme del dragón. A salvarme de mi propia vida, de mi misma. Me enseñaron que los motivos de mi felicidad estaban fuera de mi misma: un trabajo, una pareja, un hijo, una buena casa, un viaje… y en este enseñarme a depender me hicieron cautiva de una idea que me aleja profundamente del verdadero significado del amor.

 

En este “mal amor” que aprendí, entre otras cosas confundí el amor propio con el narcisismo.
Quería quererme gustándome. Y para ello, paradógicamente, me hablaba mal a mí misma, me maltrataba física y psicológicamente y solamente cuando creía ser perfecta podía sentir un poquito menos de desprecio hacia mi persona. Y así fue pasando el tiempo y desaprendí qué significa realmente Amar, para aprender un concepto erróneo y tóxico.

Hoy entiendo que el verdadero amor me hace libre, me hace fuerte, me hace capaz, me permite fluir y aceptar la vida con la confianza de que algo superior me cuida y me ayuda a brillar por mí misma. Lo más revelador es que ese amor no está fuera. Es un lugar interno, el que recién habito, y que está lleno de respeto y agradecimiento profundo de ser quien soy, quien he sido y quien seré.

Hoy empiezo a entender, realmente, qué es la autoestima: es aceptarme en mis veranos y mis inviernos; es vivir agradecida; es pedir al Universo y confiar en su respuesta; es encontrar la forma de decir NO cuando algo no me agrada y no sentirme culpable por ello; es tener un compromiso enorme conmigo misma y alejarme de todo aquello que me intoxica y me resta; es abandonar las expectativas y las exigencias sobre mí misma dándome la oportunidad de crecer no hacia donde quiero sino hacia donde la vida me lleva; es dejar de preguntarme, egoístamente, qué espero de la vida y sonreír con la pregunta “¿qué espera la vida de mí?”. Es vivir sin miedo a ser quien soy.

Doy gracias profundas por compartir este crecimiento con mujeres valientes como vosotras. Porque siento que puedo saltar y que hay red y esto, amigas, me empodera.

Así que gracias hermosas por compartir y ayudarme a descubrir el verdadero significado de la palabra AMOR. Gracias por ayudarme a soltar esta moneda que sí, inutilizaba parte de mi vida y, durante un tiempo, mi vida entera. Gracias por ayudarme a encontrar el refugio, por ayudarme a llegar a casa.


AUTOR: Participante del taller Somos Mujeres

 

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