neuroplasticidad

La plasticidad neuronal es la capacidad que tiene el cerebro para adaptarse a los cambios o funcionar de otro modo, modificando las conexiones y redes que conectan a las neuronas.

Nuestro perfil emocional, que se forma mediante una serie de circuitos neuronales durante los primeros años de vida, puede modificarse como consecuencia de experiencias casuales o a través del esfuerzo consciente.

Nuestros propios pensamientos son capaces de generar la neuroplasticidad y condicionar nuestro comportamiento y aprendizaje.

Los experimentos sobre neuroplasticidad revelan que el  cerebro no es fijo ni inmutable, sino maleable y que el entrenamiento mental puede transformar las conexiones de los circuitos cerebrales.

¿Cómo mejorar la plasticidad cerebral?

La ciencia demuestra que la meditación y la actividad en estados de atención plena mejoran la plasticidad cerebral.

Richard Davidson ha investigado los efectos de la meditación en estados de atención plena sobre la plasticidad cerebral y ha comprobado que:

  • Aumentan la materia gris del cerebro,
  • Mejoran el sistema inmunológico,
  • Reducen el estrés e inducen sensaciones de bienestar.

¿Quieres saber cómo se comprobó?

Richard Davidson y Jon Kabat-Zinn (2004) decidieron estudiar qué cambios aparecían en la actividad cerebral en personas normales (anteriormente analizaron el caso de meditadores expertos)  a través de la enseñanza de la meditación de la atención plena.

El entrenamiento habitual de los integrantes del grupo de meditación consistía en un encuentro de dos a tres horas por semana durante ocho semanas, más un día entero de retiro. Además, para investigar los efectos de estas técnicas sobre el sistema inmunológico, estos individuos fueron vacunados contra la gripe al acabar el estudio.

Al analizar los resultados de los experimentos, los investigadores observaron que los participantes del grupo de meditación evidenciaron una disminución de la ansiedad, presentaban menos emociones negativas y más positivas. Los análisis con electroencefalogramas, cuatro meses después, evidenciaron un aumento significativo en la activación frontal izquierda del cerebro, la cual está asociada a un predominio de las emociones positivas. Pero el hallazgo más sorprendente resultó ser que el grupo de meditación mostró una respuesta inmunitaria mucho mejor a la vacuna de la gripe que el grupo de control.

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Autor

MARA BONAPERSONA
Psicóloga Gestáltica y Terapeuta Transpersonal

 

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