Somos Uno Campos morfogenéticos

Sin duda has escuchado decir que “todos somos uno” y que existe una consciencia universal, que nuestras mentes están conectadas a un plano muy sutil y esto hace posibles fenómenos como la telepatía, por ejemplo. Pero quizás no sabías que la ciencia lo está comprobando.

El bioquímico británico Rupert Sheldrake formula la hipótesis de los campos morfogenéticos y de la mente extendida y en su libro “Seven experiments that could change the world” reune y describe varios experimentos para comprobar sus teorías. Conozcamos algunos:

El experimento de la BBC.

En la primera fase del experimentos se enseñaron a personas de todo el mundo rostros famosos escondidos en un dibujo abstracto para que los identificaran en un minuto; se tomaron datos y se elaboraron medidas.

Posteriormente la solución fue transmitida por la BBC en una franja horaria donde la audiencia era de aproximadamente un millón de espectadores. Inmediatamente después de la emisión se realizó el mismo ejercicio en personas de lugares donde no se emite la BBC.

Los sujetos que hallaron los rostros dentro del tiempo de un minuto fueron un 76% mayor que la primera prueba. La probabilidad de que este resultado se diera a una simple casualidad era de 100 contra 1.

El experimento de la canción japonesa.

Otro experimento consistía en pedirles a varias personas que memorizaran textos en japonés sin conocer el lenguaje. Uno era una canción infantil, el otro un poema moderno y el último era un texto sin sentido.

Tal y como predice la Teoría de los Campos Morfogenéticos  la canción infantil fue memorizada mucho más rápidamente, pues había sido recitada por millones de niños durante muchas generaciones.

Teoría del centésimo mono.

El tercer experimento que voy a aportar a prueba de esta teoría ha sido realizado en 1952, en la isla japonesa de Koshima. Un grupo de científicos, encabezado por el Dr. Lyall Watson, comenzó a proveer a los monos de la zona, los macaca fuscata, una especie de boniatos denominados camotes. Estas raíces gustaban mucho a los monos, pero no la arena que quedaba pegada a su piel. Un día una hembra comenzó a lavar en el agua los camotes antes de comerlos y este hábito fue imitado por otros monos de su comunidad. En 1958 todos los monos jóvenes y algunos adultos lavaban los camotes antes de comerlos. Y entonces, al llegar el verano, los investigadores fueron testigos de que el cambio paulatino que habían observando durante seis años se generalizó casi simultáneamente en toda la isla cuando un sólo mono más (que le llamaron el mono número 100) aprendió el cambio.

Pero lo más sorprendente fue que este avance social llegó también rápidamente a otras colonias donde se estaba realizando el experimento, a pesar de que nunca habían tenido contacto directo con los monos de la isla de Koshima y ni siquiera habían comenzado el cambio.

Este experimento refuerza la idea de que cuando un determinado número de seres (llamado masa crítica) logra desarrollar poco a poco una nueva conciencia, un cambio evolutivo, llega un momento que la mera contribución de un individuo más produce un punto de inflexión, una aceleración de la transmisión del cambio, que rápidamente es adoptado por toda los miembros del colectivo, por muy alejados que estos se encuentren. En palabras del Dr. Sheldrake “el campo mórfico se refuerza” lo suficiente como para que afecte rápidamente a toda la especie.

Bueno, comunidad consciente, a unirnos para crear la masa crítica entonces… 😉


mara


MARA BONAPERSONA
Psicóloga Gestáltica y Terapeuta Transpersonal

 

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