fbpx
CONVIVIR CON LA DIABETES

Convivir con la diabetes: más allá del enojo o de la resignación.

Merecer la vida es erguirse vertical, más allá del mal, de las caídas. es, igual que darle a la verdad y a nuestra propia libertad, la bienvenida. eso de durar y transcurrir, no nos da derecho a presumir, porque no es lo mismo que vivir, honrar la vida. Eladia blazquez.

Si bien convivir con la diabetes no es una tarea sencilla, es nuestro deber y al mismo tiempo nuestro derecho hacer que nuestra vida con la diabetes sea plena.

Es nuestro deber con nosotros mismos y con los que nos aman, porque tenemos la responsabilidad de seguir adelante más allá de las dificultades que la vida nos presenta. Es nuestro derecho porque tenemos como todos los seres humanos la posibilidad de ser felices.

 

La diferencia entre sentirnos “enfermos de diabetes” o pensarnos como sujetos con una situación especial, que determina muchos aspectos de nuestra vida -aunque no todos. y que somos mucho más que aquello que la diabetes pone en evidencia, marca la distancia entre transcurrir u honrar la vida.

La aceptación de la condición diabética es lo que nos permite asumir de manera responsable, el manejo de la diabetes y así alcanzar una buena calidad de vida.

Contrario a lo que se cree, hacer de cuenta de que uno puede “olvidarse” de su diabetes -aunque sea por un rato- no nos acerca a la felicidad. El reconocimiento de que la diabetes existe, con todas las dificultades que esto implica, es el punto de partida para encontrar modos de llevar adelante la vida, incorporando los aspectos necesarios para su buen control. La aceptación de la condición diabética es lo que nos permite asumir de manera responsable, el manejo de la diabetes y así alcanzar una buena calidad de vida.

El aprendizaje de una buena convivencia con la diabetes, al igual que todos los aprendizajes que realizamos las personas, no es lineal ni definitivo; implica procesos continuos de ajustes y desajustes…

Los diabéticos sabemos perfectamente que esto no es algo que se logra ni fácilmente ni en la soledad de la bronca que a todo ser humano le suscita la presencia de una enfermedad crónica. A partir del momento del diagnóstico, podemos empezar a buscar alternativas para abordar los obstáculos y esto se logra especialmente acercándonos a personas que viven situaciones semejantes.

El aprendizaje de una buena convivencia con la diabetes, al igual que todos los aprendizajes que realizamos las personas, no es lineal ni definitivo; implica procesos continuos de ajustes y desajustes, pasa por momentos de mayor equilibrio para volver a desequilibrarse frente a un nuevo obstáculo y avanzar un paso más al superarlo, de este modo alcanzar un equilibrio mayor al anterior.

Cuando la salud está de por medio, hay más cosas para hacer y menos tiempo para perder.

Pero el aprendizaje nunca vuelve a cero; siempre se basa en los logros anteriores y si bien uno sabe que aún tiene mucho por aprender, nunca se olvida de lo anterior ni vuelve al punto de partida. Lo importante es aceptar estos mecanismos de ida y de vuelta y poner la mirada en avanzar con pasos cada vez más firmes hacia las metas que uno se propone.

Con la diabetes sucede lo mismo; uno cree que aprendió lo suficiente, pero algo nuevo aparece que nos obliga a modificar aspectos en función de alcanzar nuevos logros.Y así es el crecimiento; es interesante poder aprovecharlo para mejorar en todos los aspectos de la vida. Ahora bien, cuando la salud está de por medio, hay más cosas para hacer y menos tiempo para perder.

Por Lic. Laura Pitluk.

www.laurapitluk.com.ar

Photo by Plush Design Studio on Unsplash

Deja un comentario

× ¿Cómo puedo ayudarte?

User registration

Reset Password