¿Por qué elegir una dieta libre de trigo?

El problema principal con los cereales como el trigo es el gluten (palabra griega que significa pegamento), una proteína grande y compleja que no tiene casi ningún valor nutricional en sí mismo. La proporción de gluten en el trigo ha aumentado espectacularmente gracias a la hibridación.

El trigo común y el maíz han sido transformados a lo largo de los siglos por la manipulación del hombre (selecciones masiva, hibridaciones o la manipulación genética por ejemplo) y las proteínas de estos cereales han sufrido cambios tan grandes que las enzimas de muchos de nosotros no se han podido adaptar. Así cada día más se manifiesta la incidencia de enfermedades autoinmunes como la celiaquía, el diabete juvenil, enfermedad de Crohn, migrañas, artritis, lupus, Alzheimer, depresión nerviosa etc. porque el elevado consumo de harinas refinadas o trigo provoca estragos en el intestino, donde se encuentra el 60% del sistema inmunitario.

“El 70% de los pacientes experimentaron unos beneficios que ni yo mismo me imaginaba, más allá de una considerable pérdida de peso.”

Hace unos años, el cardiólogo norteamericano William Davis comenzó a recomendar a aquellos pacientes que no notaban mejorías tras someterse a sus respectivos tratamientos farmacológicos, que suprimiesen este alimento de sus dietas. Los resultados obtenidos sorprendieron al propio Davis: “El 70% de los pacientes experimentaron unos beneficios que ni yo mismo me imaginaba, más allá de una considerable pérdida de peso. En tan solo tres meses sus niveles de azúcar en sangre se redujeron notablemente, incluyendo muchos casos de diabéticos o prediabéticos que dejaron de serlo. Asimismo resultó que aliviaron otras de sus dolencias, como la artritis, la soriasis, la sinusitis crónica o la irritación intestinal”, asegura.

¿Cómo sustituir el trigo en nuestra dieta?

1- Usar Kamut, una variedad de del trigo más antigua, que no han sufrido tantas manipulaciones.

2- Ampliar la variedades de alimentos, introduciendo otros cereales (o pseudocereales), como arroz integral, mijo, avena, centeno, cebada, trigo sarraceno, quinoa y amaranto.

3- Sustituir los desayunos industriales por desayunos más vivos y naturales, como un porridge de avena, un jugo de frutas natural, una tostada integral con un paté vegetal, etc.

4- Adoptar como snacks los frutos secos y las semillas.

5- Consumir más verduras, hortalizas y frutas.

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Autor: Equipo SomosUno

 

Bibliografía:

– Olga Cuevas Fernández, El equilibrio a través de la alimentación. 2011
– http://www.elconfidencial.com
– http://www.dietametabolica.es/trigo.htm

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