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El camino de la endometriosis

Si nos permitimos ir más allá de lo que la ciencia alcanza a medir y cuantificar, podemos hallar claves para pensarnos, y sobre todo preguntarnos. A mi entender, la auto-pregunta es un ejercicio muy valioso si nos habilitamos a escuchar las respuestas de adentro, en vez de intentar responder activamente.

Sabemos que el útero ha sido poco estudiado por la ciencia más allá de su función reproductiva. Pero su importancia como centro de concepción puede pensarse en un sentido más amplio que el que le otorga la capacidad de alojar vida humana: el útero es el corazón de nuestro centro creativo y es su energía la que nutre y gesta todos nuestros sueños, proyectos y propósitos. Cuando nuestra energía creativa se estanca por no animarnos a dar vida a nuestros deseos, o no nos sentimos capaces de hacer realidad nuestras intenciones, este centro suele estancarse y se resiente.

La endometriosis es a menudo llamada la enfermedad de la competitividad también, y esto hace alusión a la tensión generada entre las diferentes necesidades de la persona, sobre todo entre las necesidades interiores y exteriores. Sabemos que todo el mundo tiene necesidades básicas que deben ser cubiertas para sustentar la vida. Pero también debemos tener en cuenta que hay otro tipo de necesidades que se hacen importantes para sustentar la salud, como por ejemplo la necesidad de descanso, cariño, de placer, diversión necesidad de darle sentido a la existencia, de validación y reconocimiento, y muchas cosas más que demasiado a menudo quedan en segundo o tercer plano.

Cuando una o más de estas necesidades son desatendidas sistemáticamente, puedo sentirlo como una separación de mí misma, una desconexión de mi mundo interior. Esto puede llevar muy frecuentemente a la confusión entre el yo y el no yo. No me parece casual que cada vez más se crea que la endometriosis esté relacionada íntimamente con el funcionamiento de nuestro sistema inmunológico ya que este es la barrera que nos protege del afuera y representa el límite que permite o impide la entrada desde el exterior a nuestro ser.

Un nuevo paradigma

Durante siglos se les ha enseñado a las mujeres a negar y desoír sus propios deseos y necesidades en pos de garantizar la supervivencia. Se nos ha enseñado a depender, a ponernos en manos de otras personas (sea la familia, el esposo, el profesional, etc.) y se nos ha hecho creer que no podemos tenerlo todo; que siempre algo habrá que resignar. Poco se nos ha enseñado del balance necesario entre el mundo interno y el externo y de la íntima relación entre ese balance y nuestra salud. No se nos enseña a habilitar nuestra creatividad, sino a ser productivas. No se nos enseña a generar un espacio donde desplegar nuestro poder personal a nuestro propio ritmo sino a autoexigirnos. No se nos enseña confiar en nuestra guía interior sino a someternos al control externo.

Estos tiempos requieren que todas las personas miremos hacia adentro y comencemos a hacernos preguntas profundas. Que nos procuremos un espacio seguro para entrar en nuestra vulnerabilidad y sentir si verdaderamente estamos viviendo de la única manera posible, o si más allá del miedo y el dolor hay otra forma de vivir que de a poco vaya dando más lugar a parir todos los yoes que deseamos manifestar. 

Yo personalmente creo que siempre hay otra forma; que las respuestas están adentro, y que el camino hacia el interior lo marca el cuerpo. El síntoma es el punto de partida.

 

 

Nair Allende

Pedagoga en Tantra y Sexualidad

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