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El Diafragma: Sentir la respiración y respirar sintiendo.

Por: Dolores Guevara

El tema del mes es sobre estar vivos. Sí, así como lo leyeron… Imagino que coincidimos en que si respirar es importante para vivir, es clave hablar hoy sobre uno de los músculos más activos durante la respiración, el diafragma.

El diafragma es un músculo que se ubica de manera transversal en el cuerpo, dividiendo la cavidad torácica de la abdominal. Su nombre proviene de Diafrein que significa “dejar pasar” y eso es porque además de dividir, permite que algunas estructuras como el esófago, venas y arterias centrales, pasen de una cavidad a la otra. Tiene forma de cúpula. Se inserta en el Esternón, las últimas costillas y las primeras vértebras lumbares. Por encima de él se apoyan los pulmones y el corazón, por debajo está en contacto con el estómago, hígado, parte del colon, etc… 

Su función principal es colaborar en la respiración. Cuando inhalamos desciende permitiendo que las costillas se expandan para que los pulmones puedan ampliar su capacidad y al exhalar asciende, volviendo relajar los tejidos. Este “bombeo” actúa como un masaje para el estómago, los intestinos, el hígado, el páncreas y los riñones; además es un punto clave de anclaje para cadenas miofasciales (tema que vamos a tratar en otro artículo). El Diafragma está presente en cada minuto de nuestras vidas. 

¿Cómo podemos darnos cuenta si nuestro Diafragma está tenso? 

Como vimos anteriormente  el diafragma forma parte clave en nuestra salud y está en contacto con órganos vitales. Entonces podemos suponer, que un mal funcionamiento en este músculo pueda repercutir en varias zonas y procesos del cuerpo. 

Voy a nombrar algunos de los síntomas que pueden aparecer si nuestro Diafragma está con tensión. Vamos a dividir estos síntomas en los que están relacionados con las zonas de inserción del músculo, los que se vinculan con las estructuras que se encuentran por encima de él y por último, las que están por debajo.

Zonas de inserción:

Podemos sentir dolor local en:

  • El borde de las costillas
  • El esternón
  • La zona lumbar

 Todas estas sensaciones pueden agudizarse en alguna de las fases respiratorias. 

SÍNTOMAS relacionados con la parte alta del Diafragma:

  • Disfunciones respiratorias. El ritmo y la amplitud pueden verse modificadas.
  • Afecciones de las vías respiratorias altas. Fatiga de nuestra voz, irritación de la garganta, dolor cervical.

Síntomas relacionados con la parte baja del Diafragma:

  • Digestión lenta, pesada, reflujo, náuseas, dolor en “la boca del estómago”, inflamación abdominal
  • Molestias en la cadera o piernas, por su relación con el músculo Psoas. 

Es importante tener en cuenta que el cuerpo en su búsqueda de equilibrarse genera adaptaciones de acuerdo a las posibilidades de cada tejido en ese momento, es por eso que podemos tener síntomas que no estén en esta lista, pero que también estén causados por tensión diafragmática. 

¿Cuáles son las razones por las que mi diafragma puede tensarse? 

Así como la tensión en este músculo puede generar disfunciones en todas las zonas que enumeramos antes, cualquier tensión en algunas de estas zonas puede influir en el funcionamiento del diafragma

Somos un todo, entrelazado e indivisible que funciona siempre buscando la armonía. Es por eso que nuestros dolores físicos y emocionales suelen estar relacionados.

Entonces, si no estamos bien de la panza o  si tenemos un resfrío muy fuerte, pasando por algún golpe o una angustia, son causas suficientes para que se genere alguna modificación en el eje tan preciado al que llamamos salud. 

Como todos sabemos no somos solo una mente que opera de forma autónoma, con un cuerpo que la traslada a donde ella quiera dirigirse. Somos un todo, entrelazado e indivisible que funciona siempre buscando la armonía. Es por eso que nuestros dolores físicos y emocionales suelen estar relacionados. 

Quién no tuvo alguna vez “un nudo en la garganta”, o un dolor en el pecho o quizás en la “boca del estómago”. Todos hemos sentido la expresión de las emociones en nuestro cuerpo. 

Si bien la zona en la que tenemos más sensibilidad es personal, existen algunas estructuras más permeables a los cambios de estado anímico. Una de ellas es nuestro amigo el diafragma, esto se debe entre otras cosas, por su papel importante en la respiración. 

Gracias a él podemos expresar muchas de las emociones que transitamos. Podemos reírnos, gritar, bostezar, cantar, suspirar, llorar, susurrar, por nombrar solo algunas.

¿Qué pasa cuando las emociones que estamos viviendo modifican nuestra respiración?

El miedo, la ansiedad, el estrés, son estados de alerta que tensionan el diafragma

Cuando nuestro diafragma no está libre deben trabajar más otros músculos, que son accesorios de la respiración. Es por eso que podemos terminar tensando el cuello y los hombros

Ya quedó clara la importancia de esta estructura en nuestra vida y la relación directa que tiene con la expresión de las emociones. Entonces podemos deducir que, sino todos, muchos de nosotros tenemos tensión en el diafragma. El ritmo de vida que llevamos, una alimentación desordenada, la falta de descanso necesario, emociones y vínculos que nos intoxiquen son algunas de las causas que pueden hacer que nuestro equilibrio se altere. 

¿Qué hago si tengo el Diafragma tenso?

Hay una clave para eso y es: ¡Respirar!, ¿Así de simple? Bueno… ya lo veremos. 

La respiración es un proceso que el cuerpo realiza de forma involuntaria, pero no significa que no sea necesaria una respiración consciente. 

Me parece importante poder tomarnos unos minutos para percibir cómo es nuestra respiración, antes de hacer modificaciones. ¿Ya lo hiciste? Dale, anda, te espero… 

Si logramos concentrarnos quizás notamos como diferentes partes de nuestro torso se activan a medida que se llenan o vacían de aire.

En una etapa las clavículas suben, quizás podamos percibir como a medida que el aire va descendiendo por el pecho, las costillas se expanden hacia los costados y si tenemos suerte, el aire logrará llegar a nuestro abdomen generando que este se hinche.

¿Qué pasaría si alternáramos el orden de cómo entra y sale el aire? 

Te propongo este ejercicio:

En la Inhalación llevemos primero el aire al abdomen, luego dejemos que las costillas se expandan y por último, que las clavículas suban. 

En la exhalación primero bajemos las clavículas, dejando que el esternón también descienda, luego cerremos costillas y por último contraigamos levemente el abdomen. 

De esta forma cuando tomamos aire, nos imaginamos que este va llenando nuestro cuerpo desde “abajo hacia arriba” y cuando lo dejamos salir visualizamos el recorrido opuesto. 

Hay muchos ejercicios para seguir concientizando la respiración y liberar el Diafragma. 

¡A seguir investigando!

Muchas gracias y ¡hasta la próxima!.

Dolores Guevara

Osteópata

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