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Los 7 cuerpos energéticos

Estamos muy equivocados si pensamos que todo nace y termina en nuestro cuerpo físico. De hecho poseemos más de un cuerpo, poseemos siete y cada uno de ellos tiene una función específica para ayudarnos en nuestro sendero de vida.

El primer cuerpo, el cuerpo físico, es conocido por todos. Es el cuerpo más denso, lo podemos ver y tocar, está conformado por células organizadas en tejidos y órganos.

El segundo cuerpo es el cuerpo emocional, también llamado astral. En él residen nuestros deseos e impulsos que muchas veces son contradictorios. Por ejemplo, si queremos una cosa y otra opuesta, y nos atascamos en este nivel, esa lucha interna crea una fricción con consecuencias dañinas para la persona y su medio ambiente. En este nivel no ha entrado todavía la razón, sino solo el deseo: quiero/no quiero, quiero/no puedo. El cuerpo emocional tiene la misma forma que el físico (aunque menos denso) y consta de vórtices de energía: los chakras.

 

Aquietar el cuerpo emocional es importante para no dejarnos llevar por el impulso. Atención porque aquietar no significa reprimir, sino ligar, alinear.

Luego tenemos el cuerpo mental que se divide en un cuerpo mental inferior y en un cuerpo mental superior.

La forma de funcionamiento del cuerpo mental inferior es el intelecto. Este cuerpo, más sutil que el emocional, nos permite pensar, discriminar, valorar, catalogar, organizar; está relacionado con el pensamiento lineal y con las funciones del hemisferio izquierdo del cerebro.

El cuerpo físico, el emocional y el mental inferior se conocen también como niveles de integración y constituyen la personalidad.

Entre el cuerpo mental inferior y el mental superior podemos imaginar una barrera, que corresponde a lo que en psicoanálisis se llama represión primaria: todo niño al nacer olvida o reprime todo lo que fue su psiquismo fetal, todas sus imágenes o experiencias anteriores al nacimiento.

Si logramos pasar esta barrera nos encontramos con un nivel mucho más profundo y desconocido que es el cuerpo mental superior. Su forma de conocimiento es a través de la intuición: es un conocimiento directo, certero, de totalidades, impronta, flashes, certezas. Aquí hay comprensión total, integración, amor incondicional, sabiduría, valores, visión de totalidad.

En el cuerpo mental superior hay un núcleo que se llama el Yo Superior, que es nuestra verdadera esencia.

Por encima del cuerpo mental superior hay 3 cuerpos más: un Cuerpo Espiritual, un Cuerpo Monádico y un Cuerpo Divino, y estos cuerpos superiores están ligados con la totalidad de todos los otros cuerpos mencionados.

A través de la meditación, sea con la práctica regular o por un proceso espontáneo (cantar, bailar, hacer deporte etc.), logramos alinear los cuerpos inferiores con los cuerpos superiores, la barrera de la represión se hace más sutil y la energía del Yo Superior (de esencia intuitiva y sabia) son captadas por la personalidad.

 

Cada vez que “no pensamos” abrimos un espacio de “vacío fértil” que es el lugar de la creatividad, de la inspiración y de la revelación.

 

Bibliografía

Mabel Allerand “Nos encontramos a las cuatros”. Nuevo hacer

 

Mara Bonapersona

Psicóloga transpersonal

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