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SomosUno

¿Por qué danzar sana?

El cuerpo es una prenda Sagrada – Martha Graham, bailarina y coreógrafa estadounidense.

Tenemos un cuerpo, ergo, podemos danzar.

Hablar o escribir sobre la danza es complejo para mí. Porque es una acción que hago desde el sentir, desde mi corazón. Es unir el Cielo y la Tierra en un solo instante. Donde no existe pensar ni calcular, donde mi hemisferio izquierdo se subordina al derecho y se abrazan unidos.

Danzar sana, ¿por qué?

Gurdjieff hablaba de las danzas como un modo de comunicación: decía que son un lenguaje universal. Nuestro cuerpo es el vehículo, el enlace entre el mundo interno y el mundo externo, a través del cual otras realidades se expresan.

Somos una Unidad, comunicada y comunicando a otras “unidades” lo que pensamos, sentimos y hacemos.

Como ser danzante y facilitadora de Biodanza llevo practicando la danza de la vida hace más de 20 años. He vivenciado en mi propio cuerpo el poder de expresar las emociones danzando. Tener la vivencia del cuerpo expresando lo que el ser tiene para “decir” se convierte en un acto de salud.

El cuerpo expresa​ lo que las palabras no pueden decir. Martha Graham.

Bailar al ritmo de una música alegre, marcar el ritmo con los pies, girar expansivamente o ir haciendo movimientos más lentos, delicados, para sentir el cuerpo y la emoción que se genera ante determinadas músicas son movimientos orgánicos que elevan y estimulan la secreción de hormonas saludables, capaces de optimizar el sistema inmunológico.

La relación neurológica entre emociones y respuestas viscerales permite comprender los mecanismos de las llamadas enfermedades psicosomáticas, cuya génesis, se atribuye a conflictos emocionales. Las emociones se expresan principalmente mediante manifestaciones viscerales: llanto, sudor, temblores musculares, modificaciones de la presión arterial, del ritmo cardíaco, del ritmo respiratorio, del peristaltismo intestinal, motilidad vascular, metabolismo basal, etc. -Rolando Toro, Aspectos Fisiológicos.

Emociones de ira, resentimiento, envidia, egoísmo, sufrimiento marcan un ritmo denso, pesado. El cuerpo va tomando la forma de esas emociones: pies que no despegan del piso, espaldas que se encorvan, articulaciones que se van endureciendo y lentificando su movilidad.

Emociones de alegría, liviandad, confianza, entrega marcan un ritmo ligero, suave, integrador. El cuerpo se estiliza, mantiene su flexibilidad, el paso es ágil, la mirada luminosa, la sonrisa fácil.

Siempre podemos cambiar la coreografía, diseñar otra que nos alimente la vitalidad, la salud y el humor.

¿Para qué danzar como método de expresión saludable? Danzamos para encontrarnos, para recuperar el gusto de estar vivos.

Danzamos para recuperar la sonrisa, recuperar el contacto, recordar que bien me hace que tu sonrisa se encuentre con la mía, que tu mirada me reconozca en tu corazón.

Danzamos para recordar que somos hijos de caricias y abrazos que nos trajeron a este mundo y nos dieron esta vida. Llevamos en nuestros genes la marca del amor y la ternura. Danzamos para hacer memoria de que somos Amor.

Danzamos para recuperar la inocencia, para volvernos suaves, cálidos, tiernos, transparentes como niños. Para volver a sorprendernos de nosotros mismos. Para sentir el cuerpo expresándose sin límites mientras la emoción le va dando formas nuevas a cada movimiento. Para ir recordando novedosos sentimientos de pertenencia a la especie. Para elevar el humor endógeno tomados de las manos, compartiendo una ronda ancestral, eterna e infinita. Para sentirnos sin edad ni tiempo, acunados, acariciados como la primera vez que una mano nos tocó el rostro y nos ofreció un pecho donde descansar.

Danzamos para volver, regresar a casa, de donde nunca hubiésemos querido partir.

Danzamos para reconocer que vamos en viaje de regreso.

Con danzas o movimientos que inducen a tener vivencias de libertad, soltura, liviandad, fluidez vamos construyendo un estado psíquico, físico, espiritual que nos estabiliza e integra dándonos coherencia en el pensar, actuar y hacer lo que garantiza un alto índice de salud que potencia nuestro bienestar general.

Por último, danzar es pasión y entrega a la vida poniendo el cuerpo como intercomunicador entre lo denso y lo sutil.

 

 

Bruna Funes

Facilitadora de Biodanza

 

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